📜 Judo mental, "entremismamiento" y gallinas: El legado inédito de mi padre, Eduardo Castillo 🕯️

El despacho de Eduardo Castillo: libros, notas y el peso de un legado intelectual eterno
Mi padre, Eduardo Castillo, inmerso en sus lecturas.
Mi padre, Eduardo Castillo, falleció el 26 de noviembre de 2015. Era un sabio, un genio y, sin duda, un adelantado a su época. Un hombre excéntrico, provocador y poseedor de un "judo mental" envidiable. Como todo genio, tenía sus sombras, pero sus virtudes eran faros de luz intelectual: políglota, devoró más de 3000 libros y me enseñó que el peor enemigo del hombre es, precisamente, la ignorancia "cateta". ✨

Ahora que transito la década de los 40, es cuando más lo extraño. Tras su marcha, encontré unos borradores caóticos, dispersos, pero llenos de esa lucidez punzante que le caracterizaba. He querido rescatar uno de esos textos, donde analiza el pensamiento europeo desde Descartes hasta Kant, para terminar con una anécdota que solo un cinturón negro de la mente podría hilvanar así. 👇
Desde Descartes tomó el pensamiento europeo un rumbo bastante antinatural, dejando de lado la metafísica de Aristóteles y Santo Tomás, básicamente realista, para acabar desvariando en una serie de contradicciones en las que el empirismo y el utilitarismo más descarnado, junto con un intelectualismo de laboratorio o gabinete frío y sentimental a un tiempo, desde el empirismo de Hobbes (que acaba siendo un materialismo radical) hasta el espiritualismo de Berkeley, que afirmaba que la existencia de las cosas consistía sólo en ser percibidas ("esse est percipi"), llegando incluso a negar la existencia de la sustancia material, en oposición frontal al realismo aristotélico-tomista.

Sigue el avance de esta extravagancia con Kant, al que Nietzsche denominaba en tono despectivo, "el chino de Königsberg", llegando a su paroxismo con Hegel, que llegó a creer que en su cabeza estaba todo el universo. Según Kant y otros de la secta idealista el objeto no existe de manera independiente, sino que es creado por el sujeto. Me explico: Para Aristóteles la materia y la forma son principios sustanciales de los seres materiales considerados "en sí mismos", completamente independientes del conocimiento que podamos tener de ellos, pero Kant no considera los seres materiales en sí mismos, sólo se preocupa de las entelequias de nuestro conocimiento. En dichos objetos distingue lo que existe "en sí" ("an sich") y mediante lo que en el conocimiento se nos manifiesta, pero afirma que la "forma" del objeto no se nos da en la sensación, "sino que la ponemos nosotros en el objeto" "con total independencia de la experiencia".

Por eso Kant la llama "forma a priori". O sea, que en el objeto kantiano hay una parte, la forma "a priori", que no viene dada por el sujeto, sino que es puesta por él. Bien, y ¿qué hay de negativo en el idealismo?: Mucho, pues básicamente consiste en querer adaptar la realidad a los esquemas producidos en un despacho de aire acondicionado, y así vienen los programas políticos e "idealismos" que tanto horror han producido, como por ejemplo, el marxismo, que como se sabe, empezó con Hegel, luego Feuerbach, etc., y así vienen los campos de exterminio marxistas, las deportaciones en masa, los "gulags" siberianos, los "tratamientos psiquiátricos" y las "checas" de horripilantes torturas para los que no entran en los esquemas basados en los creados en la frialdad de los gabinetes kantianos y hegelianos y sus sucesores.

Y así vienen la alienación y alteración de las mentes, o el ensimismamiento autista y la masturbación mental, que explico a continuación. Cuando el individuo, por discusión acalorada, por resentimiento no asimilado o cualquier otra causa está "fuera de sí" decimos también que está "alterado", "fuera de sus casillas" y se convierte en "alter", es decir, "otro". El proceso contrario es el recogimiento, el entrar en sí, ya sea mediante el uso de determinadas técnicas, como el yoga, la meditación del budismo Zen, el canto gregoriano o simplemente, de manera espontánea; entonces ese recogimiento se convierte en estado profundo de atención sobre sí mismo; podemos decir que el individuo está precisamente "en-sí-mismado", que no es lo mismo que alelado o dormido, sino que ha entrado en relación profunda con su ser.

Por otra parte, el Amor es la etapa en la que la persona se trasciende en otra.. Este amor, para ser auténtico, necesita entrega. Este vocablo, entrega, viene a su vez del latín "integrare", de donde proceden "entero" e "íntegro". [Antes de seguir, diré que yo me invento neologismos (modestia aparte) como el concepto de "abuelidad" e igual que hay permiso por "maternidad" también debería haber permiso por "abuelidad", ¡pues cuántos abuelos hay que criamos a los nietos!]. Y siguiendo con el tema me he inventado otro neologismo al que llamaría "entremismamiento", es decir, como diría un chico a una chica: "Yo no estoy "en-mí-mismado", sino "en-ti-mismado". AHORA BIEN, si tú estás "en-mí-mismada", entonces estaremos ENTREMISMAD@S".

Como comprendo que lo más natural es que no se me entienda paso a algo más asequible (que esto del amor es muy lioso), para lo cual, y todo ello en la "creación cognoscitiva del objeto", preconizada por Kant, citaré la anécdota del loco aquel, muy idealista, también pequeño-burgués, rousseaniano y kantiano, que de manera similar a Don Quijote de la Mancha, que se creía miembro real y activo de la Orden de Caballería, había un loco moderno que se creía que era una grano de trigo y cada vez que veía una gallina se ponía blanco como la pared, le entraba diarrea y salía corriendo como alma que se lleva el diablo, lastimándose y atropellando al que hallaba a su paso.

Un psiquiatra muy bueno con gran perseverancia por fin lo curó: el loco por fin se dio cuenta de que no era un grano de trigo. Sin embargo, un día, el médico quería comprobar su curación "in situ" y encargó a una enfermera que soltara una gallina por el sitio por donde el médico tenía previsto pasear con el loco. Iban paseando y era de admirar la gran sensatez de todas las opiniones y juicios que el loco expresaba.. pero de pronto ve el loco a la gallina, se pone a temblar, cambia de color mientras le rechinaban los dientes y pone pies en polvorosa. Lo cogen, le ponen de nuevo la camisa de fuerza y lo llevan de nuevo al hospital y tras darle unos tranquilizantes le pregunta el psiquiatra: "¿Por qué huiste? Yo creí que ya estabas curado; ¿por qué aún te aterrorizan las gallinas?".

Respuesta del loco: "Doctor, yo no tengo ninguna duda de que usted me haya curado, yo ya sé bien que no soy un grano de trigo... ¡PERO Y SI LA GALLINA NO LO SABE!"
Ilustración de un escritorio clásico con notas manuscritas y libros de filosofía antigua

El "taller mental" donde Eduardo Castillo hilvanaba sus ideas.

Ese era él. Capaz de pasar del realismo aristotélico-tomista a la carcajada existencial en un solo párrafo. Sus notas son un caos maravilloso de sabiduría que hoy atesoro más que nunca.

HONRAR LAS RAÍCES 🚀💡

En la Academia MarKastle, siempre digo que para avanzar hay que saber de dónde venimos. Mi padre, Eduardo Castillo, me enseñó a no ser un "grano de trigo" ante las gallinas del conformismo intelectual. Gracias, querido papá, por el judo mental. ¡Seguimos en el camino! 🚀✨

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