La verdadera vocación

M&M: Música & Músculo (se ofrece recompensa)


Cada vez que me apunto a un gimnasio me pasa lo mismo. Voy con la ilusión de hacer un poco de pesas, subirme a las máquinas de cardio para sudar un poco y tratar de perder algo de grasa, despejarme del estrés del trabajo y la rutina cotidina, evadirme... Pero nada, gimnasio al que me apunto, gimnasio que tiene la música electrónica del "chiqui-pum, chiqui-pum" a todo volumen.

A mí me gusta el heavy metal. Entiendo que es una música "minoritaria". Digamos que este tipo de música sólo le gusta a una pequeña parte de la población si comparamos la proporción con la música "pop" (popular), mucho más comercial. Como no puedo pretender que "pinchen" mi música en el gimnasio y la pongan a toda leche porque probablemente no le gustaría a la mayoría, me llevo mis propios auriculares y así, supuestamente, se solventa el "problema".

¿¡Qué pollas se soluciona el problema!? Llega un momento en el que me doy cuenta de que si quiero escuchar medianamente bien la música que estoy escuchando a través de los auriculares, tengo que ponerme la música  a todo volumen. Y ya no es sólo el hecho de que esté reventándome los tímpanos (literalmente), sino que se me empieza a generar un estrés por tener a todo volumen dos músicas totalmente diferentes con diferentes tempos que me hace o bien irme del gimnasio, o bien renunciar a la música que elijo escuchar voluntariamente (no impuesta por la empresa que supuestamente me ofrece servicios de "salud").


Por tanto, se me ha ocurrido ofrecer una recompensa (estoy abierto a sugerencias de cualquier tipo) para aquella persona que sea capaz de encontrar un sólo artículo científico en el que se demuestre que el volumen de la música, o el tipo de música ("chiqui-pum, chiqui-pum" a toda velocidad), afecte a la mejora del rendimiento o a la consecución de mayor masa muscular.


Desde luego, no me cabe ninguna duda de que muchos "winstrolados" prefieren esta música a toda leche para motivarse y quizá, de alguna manera, permitirles entrar en un estado de embriaguez mental, éxtasis o atontamiento que les ayude a levantar pesos inhumanos entre gemidos propios de animales salvajes. Pero, en serio... ¿En qué piensan los supuestos profesionales de las CIENCIAS de la Actividad Física y el Deporte que gestionan estas salas? ¿¿En quéeee??


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