La verdadera vocación

Jugar en secreto


Hace ya mucho que no me dejo caer por mi blog. Ando siempre liado con mil cosas, mil proyectos inacabados que me mantienen ocupado; que me "apollardan" y me evaden de alguna manera de mi propia mente y es que, a veces, yo mismo me doy cuenta que de que soy mi peor enemigo. Llevar tantas cosas pa' lante me produce un cierto nivel de estrés que llevo bien; que... digamos acompaña a mi carácter extrovertido e hiperactividad natural. Sin embargo,
no puedo permitirme el lujo de tener contratiempos en una vida tan "atareada".

No me avergüenza confesar que, últimamente no lo he pasado bien en el plano personal. De cara al público eres de una manera, pero cuando llegas a casa es otra historia. A veces me siento identificado con superhéroes como Batman, Spiderman o Superman: cuando se ponen su máscara o su traje son lo más "cool" y la gente flipa, los admira y envidia sus superpoderes; pero también en los cómics se deja ver esa otra parte que no ven los habitantes de Gotham, New York o Metrópolis; esa parte en la que vuelven a la Batcueva, a casa de la tía May o la Fortaleza de la Soledad, respectivamente, y curan sus heridas, resuelven sus quehaceres diarios o reflexionan sobre sus problemas existenciales.

En este sentido, últimamente la vida me ha dado algunos reveses que reconozco que no he sabido gestionar bien; a pesar de las interminables preguntas que le hago constantemente a mi inseparable compañera: la soledad. A veces, la siempre bienaconsejada reflexión personal no produce sus frutos y es entonces cuando puede ser una buena idea el buscar una "tercera" opinión. Esto puede resultar "peligroso", ya que, al menos mi alrededor está lleno de personas que están deseando darme consejos "gratuitos" (que nadie les ha pedido), corregirme (porque se ve que no hago las cosas bien), orientarme (porque deben ver que ando muy perdido), guiarme por la senda de "las cosas hay que hacerlas así" (el camino de lo correcto) e incluso manipularme y, a ser posible, dominarme o transformarme al avío de cada cual.

Por suerte, no siempre es así. Esta vez he tenido la fortuna de poder contar con alguien que, además de aguantar un porcentaje mínimo de mi "drama personal" y mis "batallas" (que ya es bastante), ha sabido escucharme, entenderme y ofrecerme argumentos válidos que me convencen y me ofrecen respuesta para muchas cuestiones que, en ocasiones, me atormentan.

Simplemente, un enlace de youtube enviado por whatsapp, sin más explicaciones. Apenas 5 minutos de una reflexión de Alejandro Dolina (artista, literato y radiofonista argentino) que ha servido para reforzarme, sentirme identificado, apoyado, comprendido... y, en definitiva, cambiar mi perspectiva pesimista y atormentada por una mucho más optimista y jovial, que me pega más, coño! Os dejo con este "Resolví jugando en secreto". Muchas gracias AliSia!!



Comentarios